POESÍA SOBRE LA BELLA VILLA SANJURJO
Alhucemas tiene una...
Alhucemas tiene una personalidad propia capaz de cautivar al viajero que por allí pase, porque en Alhucemas sólo se va de paso. Su paisaje es fiero, de una fiereza desafiante, cómo guardián celoso de la libertad y la luz que se respiran en la tierra y el agua.
En la Boda de la Niña Morena
Niña blanca de sonrisas francas
Dibujas en la cara, el toque del ángel
Un toque africano que amorena tu semblanza
Y llena de presagios y armonías
Tu vida de futuros y esperanzas
Llegaste alada, como hada de novias
De azucenas bañada,
Sonrisa que daba
Bocanadas de alma
Esa alma blanca de niña mimada
ROCIO querida, ROCIO te llamas
Cintura frágil
Ágil la mirada
La alegría que tienes
Se dibuja por tu cara
Y buscando ser feliz
Con ALEJANDRO te casas
¡ Que llegues a ese puerto, con barca de plata!
Pequeña morena del alma.
Diciembre de 2001
PACO LEON
Llanto de Ausencia
Se oye un lamento en las noches de Marruecos.
Es como un quejido, como un alarido.
Lágrimas que se pierden entre la arena,
suspiros ahogados por el silencio de las callejas.
Es la ansiedad de una tierra
que al recordar su pasado se llena de tristeza.
por tener presente la ausencia
de quienes le vieron nacer,
y sin poder olvidar a los que vio crecer.
Es por eso que se escuchan
en las noches de Marruecos
lamentos de pena,
y quienes los han oído dicen:
¡Cómo llora Alhucemas!
Mayka Iglesias Soler
Los pájaros escasean...
Los pájaros escasean. Alhucemas es una jaula abierta que libertó a sus pájaros dejándolos empalagar los lodos dulzones de otras tierras con su música de trinos. Sin embargo Alhucemas tiene su música, una música que pulsa directamente en el arco maravilloso de los ojos. Y otras músicas. En sus variadas playas el mar canta al paisaje - su amante -. Baladas románticas, suaves para sus playas ingenuas de fina y blanca arena, ritmos ligeros para las playas de chinos y conchas que juguetean en sus orillas, sones afrocubanos que aporrean las olas en los timbales de su playa morena de la vega, óperas que cantan altivas a las rocas escarpadas y trágicos tangos que azotan celosos los acantilados.
Recuerdos que nunca viví
No podré olvidar el soleado
día en que se inauguró el
"Monolito" en honor a los caídos
en el desembarco, algo tan emocionante que hizo
saltar las lágrimas hasta del más insensible.
Recuerdo como si fuera ayer el primer temporal que
azotó el puerto en febrero del 43. Fue terrible.
La playa del Quemado, donde tantas y tantas veces su
fina arena y su agua tibia me cubrieron de felicidad.
Los bailes en el Templete de la Plaza de España; cuántas
tómbolas, cuántos bailes...
¿Cómo olvidar a "Los Sargos"? Grupo musical tan
bueno como el que más.
Las noches de teatro. ¡Qué noches! ¡Qué emoción!
Las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Bailes y alegría a
raudales y los churros del Cocodrilo después de la juerga,
así como los dulces de La Oriental
Los paseos por la calle Alhucemas, donde te encontrabas
a todo el mundo camino de un café...
Por las tardes: -las radio-novelas como Carmen La
Gitana a la que, a forma de guasa decíamos que había
matado Barón con la moto.
Radio-Chupete, el Mago Cacumen.
El taller de mi abuelo. Ese olor a serrín; maravilloso
olor que, aún al llegarme a veces cuando paso por alguna
carpintería, me transporta a aquella época.
La relojería de mi otro abuelo: tic, tac, tic, tac.
Aún tengo presente el día de la despedida de mi pueblo.
Conforme iban pasando los días, las semanas era aún
más doloroso. Dejar atrás amigos, familia... que poco a
poco también fueron dejando el lugar.
El que dijo que el tiempo todo lo cura no abandonó jamás
sitio tan hermoso y vivo como el que dejamos en el
pasado. Pasado tan presente en nuestras mentes como
si de hoy se tratara.
Nunca estuve allí, nunca viví todo aquello. Pero lo he
sentido hora tras hora, año tras año.
Mis padres, mis abuelos... No nací allí, sólo lo llevo en
la sangre, igual que se heredan los genes.
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«No estuve, pero pude haber estado.»
Y así lo siento
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