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Las tribus Amazigh acaban con el poder de Gadafi

Escrito por levante-emv on .

Las tribus Amazigh acaban con el poder de Gadafi Un líder atrapado en su propia red. Muamar el Gadafi afianzó su poder en Libia gracias al apoyo de las tribus del oeste del país y de los bereberes del desierto, que coparon los principales cargos del Estado desde 1969. Ahora, gran parte de esos clanes tribales le dan la espalda y están decididos a acabar con el "hermano líder"

Carles Mulas
valencia
?La rebelión política en Libia es fiel continuadora de las revueltas sociales que, pocos días antes, se vivieron en Túnez y Egipto. Sin embargo, el estallido social en la región de Cirenaica, al este del país, además del anhelo de libertad, común con sus vecinos tunecinos y egipcios, se fundamenta en un mayor protagonismo de los grupos islamistas y la hostilidad de gran parte de los clanes tribales contra el líder libio, Muamar el Gadafi.
Una tribu detrás de otra han ido dando la espalda al presidente libio. El megalómano "hermano líder" creía que tenía a todos los jefes tribales de su lado. En Libia se dice que Gadafi no ha entendido esa "traición" de los que él consideraba "su gente" y que está a punto de perder la razón, si es que no la ha perdido ya, por esta causa.
El otrora coronel revolucionario, quería ser el "rey de reyes de África". Puso sus esperanzas en los líderes tribales e incluso los enfrentó entre sí a su conveniencia cuando lo creyó oportuno.
Pero la estrategia del líder libio funcionó tan poco como la del exdictador iraquí Sadam Hussein. Los dos intentaron fusionar, durante su mandato, una ideología nacionalista árabe pseudosocialista con las estructuras tradicionales de sus respectivos países. Y en ambos casos, los dos fracasaron.
En Irak, tras la invasión del ejército estadounidense, en 2003, sólo unos pocos clanes suníes de su provincia natal Saladin se pusieron de lado de Sadam. Del mismo modo, Gadafi, que pertenece al clan Gaddadfa, una tribu poco significativa en número, pero del que han nutrido las filas de sus unidades militares y paramilitares más fieles, apenas puede ahora confiar en unas cuantas tribus del oeste del país. Muchos expertos en el norte de África y Oriente Próximo creen que con este escueto apoyo no podrá mantener el poder por mucho tiempo, por lo que ha tenido que echar mano de grupos de mercenarios extranjeros, de África y del Este de Europa, preferentemente.
En Libia hay unos 150 clanes tribales. Los expertos en la estructura de poder libio afirman que 22 grupos de la región Cirenaica se han unido con armas y bagajes a la rebelión.
Incluso, se asegura que el exministro del Interior, el coronel y excompañero de armas de Gadafi, Abdulfatah Junis al Obaidi, que pertenece al clan Al Obeidat, asentado en el este del país, es el nuevo hombre fuerte de Cirenaica, donde el viernes se constituyeron los primeros comités populares para sustituir a las administraciones locales del régimen. Como uno de los líderes principales de los levantamientos, Obaidi intenta restablecer el orden desde la ciudad de Bengasi y para ello recibe el apoyo de numerosos líderes tribales y jefes militares de la región. Con polvorines y almacenes de armas destruidos y con un material bélico obsoleto, los oficiales rebeldes han comenzado a recibir armas desde la frontera egipcia para impulsar la marcha final hacia la capital.
Uno de los clanes que con más interés se opuso a Gadafi nada más estalllar la revuelta fue la de Al Zuwayva, que controla directamente los yacimientos de petróleo del este del país.

El clan Warfalla inició la rebelión
Sin embargo, la primera tribu que tras el comienzo de las revueltas, que comenzaron en el este del país, dio la espalda al líder libio es un clan occidental. El hecho de que la tribu Warfalla, la más importante de Libia y a la que pertenecen alrededor de un millón de personas, se pusiera contra Gadafi desde el primer momento desató un remolino que el excéntrico dictador ya no pudo frenar.
Akram Al Warfalli, líder de la tribu Warfalla, implantada al sur de Trípoli, fue rotundo esta semana en la cadena catarí Al Yazira: "Gadafi ya no es un hermano, le decimos que abandone el país". Los 500.000 bereberes, tuaregs, del desierto meridional, también se posicionaron contra el líder supremo, y cuando cuatro tribus cruciales -la espina dorsal del sistema político de Gadafi- marchan sobre Trípoli para librarse de su persona, la derrota es sólo cuestión de días, según el propio Al Warfalli.
Este cambio de bando de los líderes tribales, que siempre habian sido fieles al dictador, se explica, según los expertos, tanto por el convencimiento de que Gadafi y su forma de gobernar se han hecho insostenibles, como por el miedo a estar en el bando equivocado en una era postGadafi.
"Lo que ocurre en Libia es una vergüenza. Contradice todas las leyes y acuerdos internacionales, así como con los mandamientos de todas las religiones (cristianismo, islam, judaísmo). Es un genodicio del pueblo libio", afirmaba en la noche del martes en la web opositora Libya al-Youm el clan de Awlad Abu Jussiv.
Los analistas creen que los líderes tribales desempeñarán en la nueva etapa que se abre sin Gadafi un importante rol de transición, ya que apenas hay estructuras en el país a partir de las cuales se pueda comenzar a organizar un Estado democrático. Ya que en Libia nunca ha habido libertad de expresión y los grupos de oposición en el exilio apenas son relevantes, la organización de la neva Libia será considerablemente más difícil que en Egipto o Túnez.

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